Nociones de Etología
Canina
Fundado
el 20 demayo de 2001 |
| El perro y su entorno: nosotros. |
Un aspecto básico es que el perro es un animal de manada. Todos los cánidos, sin apenas
excepciones, viven y trabajan en sociedad. Dado que al separarle de su madre y hermanos de
camada, le introducimos en un ambiente diferente, donde sus únicos compañeros van a ser
personas, el perro traslada su comportamiento social a su nueva "manada". De
hecho, es esta capacidad de adaptarse fácilmente a convivir con las personas la que hace
del perro un animal doméstico tan útil.
Hay perros más predispuestos que otros a convivir con la gente, pero esto es algo que
depende en general del caracter de la raza a la que pertenece el perro, y en particular,
del propio carácter individual del perro y del trato que recibe.
El perro tratará de adaptarse siempre a las "normas" de su nueva manada. Sin
embargo, este margen de adaptación tiene un límite, por lo que debemos colaborar a que
le sea fácil, dándole un ritmo de vida regular, y actuando para con el teniendo en
cuenta una serie de consideraciones que influyen en su convivencia con las personas,
relativas a:
- el carácter del perro,
- su nivel de inteligencia,
- comprender su comportamiento y por qué
actúa como lo hace, y
- comprender lo que nuestro perro nos quiere
comunicar (él a nosotros ya nos entiende).
Estos cuatro puntos se tratan en detalle en
las siguientes secciones.
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| Carácter. |
En toda manada existen unas jerarquías. El perro ha de tenerlas muy claras para sentirse
a gusto. Es decir, necesita saber quien está por encima de él (y puede darle órdenes) y
quien por debajo. De cara a evitar problemas, ha de dejarse muy claro que las personas con
las que convive están por encima de él. Pero el cómo acepte la autoridad del amo, está
en relacción con el carácter y la personalidad del perro.
En un perro de caracter tranquilo y dócil, esto no presenta mayores problemas. Pero si
elegimos un perro de carácter dominante, hay que demostrarle desde cachorro quién es el
que manda, de forma que obedezca por gusto y por respeto, no por la fuerza. Si el perro
nota falta de carácter en sus dueños, reticencia a castigarle cuando se porta mal o no
obedece las órdenes, o incluso falta de interés (se le deja campar a su aire sin
imponerle restricciones), el perro asocia todo esto a un "vacío de poder". Por
instinto tratará de llenarlo, ya que alguien tiene que dirigir la manada, y ¿quién
mejor que él, si piensa que es el más fuerte?.
Por supuesto, no se trata de actuar tiránicamente o aplicar castigos desproporcionados
(esto confunde al perro y ¡mucho ojo! son muy sensibles a que se les trate injustamente,
y se rebelará). Si tienes un doberman, por ejemplo, y el animal nota que su amo es severo
pero justo, respetará la jerarquía porque se siente a gusto al estar
"dirigido" por alguien que sabe "mas fuerte" que él, y nunca dará
problemas.
Algunas normas que conviene
seguir:
- Desde cachorro (¡especialmente cuando es
cachorro!), al jugar "a pelear" con el no debe permitirsele que se ponga encima.
Es una posición de dominio, e intenta alcanzarla para saber a qué atenerse. Muy bien,
pues se le explica: en cuanto se pone encima, con firmeza, se le echa al suelo, se le pone
panza arriba y se le inmoviliza unos instantes.
- Se le dejan juguetes a mano, que serán
suyos. Si intenta coger cualquier cosa que no se le haya dado, se le quita sin
contemplaciones.
- Si quieres hacerle mimos, que se los gane. Es
decir, si te apetece acariciarle porque sí, dale cualquier orden (sientate, ven aqui,
...) y cuando la cumple, se le hacen todas las caricias que te apetezcan (de paso esto
sirve para educarle).
- Un privilegio del jefe de la manada (entre
los cánidos) es que puede tocar a cualquier otro miembro del grupo cuando le apetece.
Tócale de vez en cuando, haciendo que se acueste y acariciandole todo el cuerpo, barriga
incluida (ponerse panza arriba es muestra de sumisión). Por supuesto, no debe
permitirsele que él te toque siempre que le apetezca.
- Hay que usar "el palo y la
zanahoria" con justicia, premiandole cuando obedece y castigandole de alguna forma
cuando no obedece. De hecho, hay que hacer que obedezca quiera o no. Así sabrá quien dá
las ordenes, y que a él le toca obedecer. Por supuesto, tan malo es castigarle sin motivo
como no premiarle ni con una simple caricia cuando se lo gana.
- Normalmente, convive más de una persona con
el perro. El perro notará también la existencia de una jerarquía implícita, y hay que
tratar de no confundirle. Por ejemplo, supongamos que se trata de una pareja con dos
hijos, mas el perro.
Un par de ejemplos:
- Uno de los niños se porta mal ante el perro.
El perro lo sabrá (entienden más de lo que parece). Ha de ver que el otro
"cachorro" también recibe su castigo. De lo contrario se sentirá agraviado.
- Si el perro asume que el padre es el
"jefe" (detecta que hay un "macho dominante", que es lo normal entre
sus congéneres), si la madre tiene que pegarle una bronca al padre por el motivo que sea,
es mejor que el perro no lo vea. De lo contrario asume que se puede cuestionar el rango, y
cuando sea adulto tanteará sus posibilidades de "ascenso" en la jerarquía.
Cómo determinar el carácter de
un perro.
Al adquirir un cachorro, y siempre que se pueda escoger, es conveniente hacer pasar una
prueba de carácter a los candidatos. Recuerda que, en principio, el perro va a pasar
contigo entre 10 y 20 años, de modo que hay que asegurarse de que el carácter que tiene
es compatible con el tuyo, el tipo de vida que va a tener, el uso que pretendas darle
(perro de compañía, vigilancia, defensa...), de modo que si no quieres tener que
librarte de él en cuanto se hace adulto, mejor elige bien.
Por supuesto, si el perro es de pura raza, adquirido a través de un criador profesional,
los rasgos generales del carácter van a ser los de la raza. El test que se expone a
continuación tiene dos objetivos:
- Si eliges un perro de raza indeterminada (por
ejemplo, la perra de un amigo tiene cachorros y decides adoptar uno). Si son mestizos su
carácter es una incógnita, de modo que es conveniente saber qué te llevas.
- Aún en el caso de que el perro sea de raza,
cada uno tiene sus rasgos de personalidad únicos. Por ejemplo, si se trata de un pastor
alemán, puedes determinar cual es el más agresivo de la camada (si quieres un perro de
defensa), el más atento (si su principal tarea será la vigilancia) o el más tranquilo
(si solo pretendes un perro para que te haga compañía en tus excursiones montañeras,
por ejemplo).
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| Inteligencia canina. |
La inteligencia es un término difícil de definir, aunque instintivamente somos capáces
de distinguir si un animal muestra actitudes "inteligentes". En el caso de los
perros, es indudable que requerimos de ellos un gran número de cualidades, muchas de las
cuales no se pueden explicar recurriendo a su instinto, sino que deben ser educadas. Y
ciertos aprendizajes son tan complejos que no se pueden lograr como una simple respuesta
automática a una orden, sino que exigen una cierta capacidad mental por parte del perro.
Según Stanley Coren (profesor de psicología y adiestrador de perros) podemos distinguir
tres tipos de inteligencia en los perros:
- Inteligencia instintiva.
- Inteligencia adaptativa.
- Inteligencia funcional o de obediencia.
La inteligencia instintiva son las
cualidades fruto de la herencia genética. A través de la selección de las diversas
cualidades, fomentando mediante la crianza aquellas que interesan, se tienen las diversas
razas de perros. Como los perros se crian para que hagan algo, es preferible criar
aquellos que ya hacen por instinto el trabajo deseado, en lugar de tenerselo que enseñar.
Así se consiguen, por ejemplo, perros de rastreo que no ladran: en lugar de enseñarles a
no ladrar, para no espantar a la caza, se crian aquellos que no ladran. Por otra parte hay
razas de perros extremadamente torpes, a los que apenas se les puede enseñar nada, ni
tienen inteligencia instintiva. Los perros de origen chino (chow-chow) o polinesio, apenas
son más listos que una oveja. Se los criaba como comida (aún se hace), y ¿a
quién le interesa un alimento inteligente?.
Dado que la inteligencia instintiva está inscrita en los genes, poco se puede hacer para
cambiarla. Por ejemplo, es inutil enseñar a cazar conejos a un pastor escocés (los del
tipo "Lassie"); estos perros tienden por instinto a agrupar un rebaño, así que
es más probable que intente hacer que un grupo de conejos se reuna en un circulo, en
lugar de atrapar uno.
La inteligencia adaptativa es la capacidad de sacar relaciones de causa-efecto, y
obrar en consecuencia. Dicho de otra forma implica la capacidad de aprender de las
situaciones y resolver problemas. Aclarandolo con algunos ejemplos sencillos:
Un perro muestra capacidad de aprendizaje si, por ejemplo es capaz de deducir que
cuando su amo: 1) se levanta del asiento, 2) se pone unos zapatos, 3) abre el armario
donde guarda la correa del perro, 4) coje la correa, y 5) finalmente, le llama, es que van
a salir de paseo. Con el tiempo, un perro poco inteligente seguirá sin moverse hasta que
le llame, por muchas veces que se repita la situación. Un perro con una capacidad
mediana, empezará a mover la cola y a prestar toda su atención al amo en el punto 3). Si
en el punto 2) ya está encima de ti, quizás sea "demasiado" inteligente (puede
que vayas a salir con él, puede que no, pero, por probar... ;-)
La resolución de problemas es otro aspecto de la inteligencia adaptativa. Un perro
que al verte por una ventana, solo es capaz de pegar el hocico a la misma intentando
llamar tu atención, no está dando muchas muestras de capacidad de resolver un problema.
Pero si al cabo de un rato, abandona la ventana para buscar un camino para llegar a tí, y
encuentra una puerta en otro lado de la casa, ha sido capaz de resolver el problema
"cómo ir de A a B si el camino directo no está practicable".
La inteligencia funcional o de obediencia es la cualidad que permite que los perros
nos sean útiles. Tiene un componente de capacidad de aprendizaje, en el que influye la
int. adaptativa, pero además, está su disposición a colaborar, es decir, a seguir
aquellas órdenes que ha aprendido a obedecer. Este factor tiene más influencia de la
personalidad del perro, que de su inteligencia per se. Un perro con inteligencia
adaptativa elevada, pero incapaz de obedecer órdenes, es tan poco útil como un perro
torpe y obtuso.
La inteligencia de obediencia es algo que va por razas, ya que para según qué tareas es
más o menos necesario que el perro sea obediente.
Las distintas razas de perros tienen un nivel diferente de los 3 tipos de inteligencia,
que no pueden sobrepasar una vez llegados a cierto punto, pero se puede trabajar con el
perro para que alcance su máximo. Una educación adecuada desde cachorro, permitirá
mejorar su personalidad y aumentar su inteligencia funcional y de obediencia.
Ten paciencia. Proximamente incluiremos algunos trucos para aumentar la
inteligencia del perro.
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| Comportamiento. |
Un perro se comporta según su instinto, según su inteligencia, y según el trato que le
demos y la educación que reciba. En general, según se comporte el amo, así se comporta
el perro (y muchas veces se comportan igual).
Cuando vemos un comportamiento que no se puede explicar por la educación recibida, suele
estar en función de los factores instinto social, carácter, e inteligencia del perro. De
todas formas, recuerda que la mayor parte de los problemas tienen su origen en una
educación incorrecta de modo que conviene buscar primero la explicación en este sentido.
Los perros que viven en la ciudad suelen presentar más problemas de comportamiento, ya
que el entorno es mucho ajeno a su carácter natural. Los perros que viven en el campo no
suelen tener muchos problemas de comportamiento, ue trabajan, tienen más libertad de
movimiento, y su entorno es más apropiado para ellos.
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| Comunicación. |
Lo que entienden los perros.
La capacidad de comprender de los perros varía según su nivel de inteligencia, pero en
todos los casos son capaces de entendernos de tres formas diferentes:
- lenguaje hablado (órdenes verbales y
palabras que no son órdenes).
- gestos (órdenes gestuales).
- nuestro lenguaje corporal inconsciente.
Según su nivel de inteligencia son capaces
de aprender más o menos palabras y gestos que corresponden a órdenes explícitas
("ven aqui", "sientate"...). El que obedezcan o no ya depende de su
disposición a colaborar, pero lo cierto es que entender, entienden perfectamente. Hay
diferencias según las razas: algunas solo entienden media docena de órdenes y son
incapaces de aprender más, y otras, como el pastor alemán, pueden aprender y distinguir
más de un centenar (incluyendo palabras que no les hemos enseñado expresamente, pero que
por observación y deducción han aprendido lo que significan). Esto se refiere tanto a
las órdenes verbales como a las dadas mediante gestos.
En cuanto a nuestro lenguaje corporal inconsciente, son extremadamente sensibles (más
aún que las personas). Nuestros gestos varían según nuestro estado de ánimo y
emociones, y los perros lo captan perfectamente, y responden a ello.
Y nosotros, ¿los entendemos?.
Los perros, además de la capacidad de comprender el lenguaje, como animales sociales
necesitan también la capacidad de expresarse. También lo hacen mediante vocalizaciones,
gestos, y lenguaje corporal.
Un perro, al comunicarse, lo puede hacer en tres aspectos:
- comunicar su estado emocional.
- expresar sus deseos y necesidades.
- relaciones sociales (liderazgo, rango,
marcación del territorio).
No es bueno ignorar su expresiones, ya que
podemos sacar mucha información de ellas. Los matices de significado que pueden expresar
son muy variados, y conviene entenderle más allá de que "si gruñe está enfadado y
si mueve la cola está contento", y pensar que eso es suficiente.
Recordemos que el perro es uno más de la
familia y es bueno escucharle cuando tiene algo que decir.
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